Hail, Trump
Que el dinero y la educación no siempre van unidos es algo que se puede apreciar saliendo a la calle o simplemente leyendo revistas del corazón. Que el poder y el respeto no sólo no son sinónimos sino que habitualmente son lo contrario se ha puesto de manifiesto repetidamente a lo largo de la historia (incluso en las aulas, en el trabajo, ...). Pero cuando el exceso de dinero y poder se une a la falta de educación y respeto y además se junta con una cierta legitimidad democrática se puede producir un cóctel explosivo en el más literal sentido de la palabra. Los primeros días del gobierno del señor Trump parece que certifican que acumula una cantidad de dinero y poder inversamente proporcional a su nivel de educación y respeto. La buena noticia es que los medios de comunicación facilitan una más rápida y efectiva respuesta social a la deriva radical y xenófoba de nuestro amigo americano, la mala es que el poder y el alcance de este gobierno son muy superiores a los de su predecesor ...