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Mostrando entradas de junio, 2016

Los chicos del pueblo no pueden jugar

Y es una pena, porque todos quieren. A todos les encanta en fútbol, y aunque a veces aprovechen para darse patadas en el campo, luego siempre se ponen de acuerdo para repartirse las chuches que los mayores les dan al verlos jugar así, tan entregados. Pero no pueden jugar, y eso que han trabajado un montón preparando el campo, arreglando las porterías, limpiando las gradas del campo... siempre a las órdenes de los capitanes de cada equipo. Porque eso sí. De vez en cuando, cada equipo se junta y elige a su capitán. Es una puesto muy importante, porque no solo decide cómo y por dónde juegan, sino que es el que manda: -Tú de portero, tú de defensa, tú... El problema es que los capitanes tampoco se llevan demasiado bien entre ellos, porque aunque en general todos los chicos son amigos fuera del campo, cuando uno llega a capitán hay que demostrar que el equipo propio es mejor, y para eso hace falta demostrar que "los demás son peores ¿o no?" -Sí, capi!!! Y es que nadie sabe ...

Marianín no tiene balón

Mariano no tiene balón. Y eso que su pandilla es la mayor del barrio, hay quien dice que no juegan muy limpio pero en general los chavales que no van con un grupito fijo acaban juntándose con la tropa de Marianito. Pero no tienen balón, y necesitan juntarse a otros para echar un partido. Pedrito sí tiene balón, aunque un poco desinchado y echo polvo... Su balón ya no es lo que era y por eso algunos de su pandilla se han largado con Pablito, que tiene un balón nuevo recién estrenado. Es un buen balón, aunque algunos niños se han sentido decepcionados al verlo porque Pablito se ha pasado un montón de tiempo diciendo que era una maravilla y luego tampoco era para tanto. La pandilla de Pablito anda medio peleada con la de Pedrito porque siempre están discutiendo a ver quién corre mejor la banda izquierda, de modo que Pablito se ha juntado con algunos chicos que andaban un poco distanciados del resto pero que tienen un juego de izquierda espectacular. Eso ha hecho algunos de su grupo se...

El hombre y los huevos

Había un hombre padre de familia con 8 hijos que, tras una temporada difícil, quedó en el paro y andaba haciendo chollos para subsistir. Algunas veces, este hombre cobraba en especies y una de estas le dieron una docena de huevos. El hombre empezó a caminar a su casa con la docena de huevos y decidió llamar a su mujer para comentarle que llegaría a casa a la hora de comer. Rajoy dijo a su mujer que se preparasen a no comer mucho porque no había bastante para todos. Pedro Sánchez le dijo a su mujer que habría huevos de sobra y le pidió que invitara a los vecinos. Pablo Iglesias le dijo a su mujer que la gran abundancia de comida que había conseguido resolvería sus problemas para siempre. Albert Rivera le dijo a su mujer que el tiempo era soleado. Cuando llegó a casa, se dio cuenta de que 4 de los huevos se habían roto por el camino, de modo que solo quedaban 8. Rajoy repartió medio huevo a cada uno y guardó los otros 2, pero con el tiempo se le pudrieron y no sirvieron pa...

Mercado Global, pobreza local.

En un pueblo de tamaño medio había una tienda de ultramarinos, de esas que venden casi de todo lo referente a alimentación. Compraba sus productos a los granjeros y agricultores locales y abastecía a su pequeño mercado local. También había un taller, que reparaba los vehículos de la zona y de vez en cuando sacaba un extra vendiendo un coche, una furgoneta, ... Y  había un bar, un colegio, una ferretería, ... comercios pequeños, con clientes pequeños y negocios pequeños, un banco, un abogado... Los pequeños negocios, los terrenos, las granjas, pasaban de padres a hijos y el pueblo crecía poco a poco sin que nadie se hiciera rico. Cada cual era dueño de su trabajo y sabía que el precio de las cosas estaba relacionado con el trabajo necesario para conseguirlas: un kilo de patatas correspondía al esfuerzo que el agricultor hacía para cultivarlas, a las lluvias o sequías, ... el mecánico estrenaba un traje cuando alguien se compraba un coche y el abogado... bueno del abogado no hablam...

Dueño de tus palabras y esclavo de tus silencios

Dueño de tus palabras y esclavo de tus silencios Hay una frase célebre que dice " Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras ", proverbio que siempre he compartido y que me ha ayudado a mantenerme callado en numerosas ocasiones. Evitar retratarse públicamente en uno u otro sentido define por lo general a las personas prudentes, que viven su vida tranquilamente y dejan a cada cual con su opinión. Pero cuando de la opinión de la mayoría depende el futuro de todos y cada uno, entonces el silencio, cómplice de la mayoría, puede ser cobarde, negligente y culpable. No quiero ser esclavo de mi silencio. Por eso, cuando llevamos largos meses viendo cómo los políticos responsables de decidir nuestro futuro son incapaces de ponerse de acuerdo en soluciones fundamentales para el país, hablo . Cuando aparecen políticos populistas que hacen promesas que no pueden cumplir, cuando los responsables de la nula credibilidad de la clase política española, del derroche de fa...