Marianín no tiene balón

Mariano no tiene balón. Y eso que su pandilla es la mayor del barrio, hay quien dice que no juegan muy limpio pero en general los chavales que no van con un grupito fijo acaban juntándose con la tropa de Marianito.
Pero no tienen balón, y necesitan juntarse a otros para echar un partido.
Pedrito sí tiene balón, aunque un poco desinchado y echo polvo... Su balón ya no es lo que era y por eso algunos de su pandilla se han largado con Pablito, que tiene un balón nuevo recién estrenado. Es un buen balón, aunque algunos niños se han sentido decepcionados al verlo porque Pablito se ha pasado un montón de tiempo diciendo que era una maravilla y luego tampoco era para tanto.
La pandilla de Pablito anda medio peleada con la de Pedrito porque siempre están discutiendo a ver quién corre mejor la banda izquierda, de modo que Pablito se ha juntado con algunos chicos que andaban un poco distanciados del resto pero que tienen un juego de izquierda espectacular. Eso ha hecho algunos de su grupo se hayan ido a jugar más a la derecha porque con tanta gente por la izquierda ya no hay quien se aclare de a quién hay que pasar la pelota.
El balón más deseado es el de Albertito, el niño pijo del barrio, que aunque está un poco flojo de aire va bien en cualquier campo y todos dicen que se puede jugar muy bien con la diestra o la zurda.
Pero el problema es que Marianito, el niño más popular del barrio, no tiene balón. Y para jugar con otros barrios se necesitan muchos chicos y entonces Marianito quiere que otras pandillas se junten con él para hacer un gran equipo y ganar a los vecinos...
Pedrito dice que él tiene que ser el capitán y claro, los de la pandilla de Marianito que son más dicen que ni de coña, por lo que Pedrito no deja su balón porque solo le gusta el fútbol si es capitán.
Y Albertito dice que si Marianito juega el no deja su pelota. Parece que hay un problema de cambio de cromos poco claro en el pasado y Albertito, al que le encantaría jugar al fútbol aunque sea de portero, anda resentido y se pone muy serio. Es capaz de renunciar a jugar solo por molestar a Marianito, aunque se nota que le pueden las ganas.
Aun está el balón de Pablito pero, cuando le preguntan a Mariano, el más popular, si pueden juntarse con ellos, siempre acaba diciendo: "con esa pandilla nunca podemos"


Comentarios

Entradas populares de este blog

Dueño de tus palabras y esclavo de tus silencios

Hail, Trump