Mercado Global, pobreza local.
En un pueblo de tamaño medio había una tienda de ultramarinos, de esas que venden casi de todo lo referente a alimentación. Compraba sus productos a los granjeros y agricultores locales y abastecía a su pequeño mercado local. También había un taller, que reparaba los vehículos de la zona y de vez en cuando sacaba un extra vendiendo un coche, una furgoneta, ... Y había un bar, un colegio, una ferretería, ... comercios pequeños, con clientes pequeños y negocios pequeños, un banco, un abogado...
Los pequeños negocios, los terrenos, las granjas, pasaban de padres a hijos y el pueblo crecía poco a poco sin que nadie se hiciera rico. Cada cual era dueño de su trabajo y sabía que el precio de las cosas estaba relacionado con el trabajo necesario para conseguirlas: un kilo de patatas correspondía al esfuerzo que el agricultor hacía para cultivarlas, a las lluvias o sequías, ... el mecánico estrenaba un traje cuando alguien se compraba un coche y el abogado... bueno del abogado no hablamos.
Un día llegó internet y alguien les contó a los del pueblo que lo del mercado global era un avance sin precedentes en la historia mundial. La releche. Ahora ya podías comprar y vender por internet sin moverte de casa, tenías chollos a tu alcance sin salir a la calle y de repente lo que antes te costaba diez ahora lo encontrabas por dos ... el mundo en la punta de tus dedos. El Ayuntamiento puso ordenadores en una sala y enseñó a la gente a manejar el gugel. Renovarse o morir.
El granjero empezó a comprar sus máquinas y piezas de recambio por internet, el mecánico encargaba las naranjas a valencia y los tomates a murcia, el colegio traía sus ordenadores de los estados unidos y el abogado contrataba los viajes en bukin punto com. Todos empezaron a vestir ropa de moda de zalando punto com, hacer deporte con la tienda onlain de decatlón y comprar los libros y cedés en amazón.
Ahorraron un montón de pasta, tenían mejores ropas y equipos electrónicos y conocían el mundo como nadie. La releche, eso de internet.
De repente la gente se dio cuenta de que el precio de las cosas ya no estaba relacionado con lo que a ellos les costaba producirlas, sino con lo que les costaba producirlas a los chinos. Y esos están muy lejos y cobran una mierda, por eso todo cuesta menos. La releche eso del mercado global. Somos europeos, luego somos ricos.
El agricultor empezó a vender menos porque la gente encargaba las patatas por internet, el mecánico no vendía coches porque ya se podían comprar directamente en la china unos que traían el gepeese de serie y todos empezaron a tener menos dinero para comprarse cosas nuevas.
Los negocios ya no daban lo suficiente para que pasaran de padres a hijos, los jóvenes tuvieron que irse del pueblo y el del colegio vio cómo cada curso había menos alumnos en sus aulas.
Ahora que las cosas van cada vez peor, cada primero de mayo todos los del pueblo se ponen sus ropas de gala del zalando, cogen sus esmarfones de amazon y calzan sus zapatillas nike made in tailandia que las traen por dos euros los de seur y se van juntos a Madrid, a una manifestación en la castellana a pedir que el gobierno haga que sus jóvenes no tengan que emigrar a buscar trabajo a china, donde se hacen todas esas cosas que ellos compran, a que les paguen como a los chinos que las fabrican: una mierda.
Y encargan el hotel en bukin punto com, que sale más barato. La ex propietaria de la agencia de viajes, que ahora trabaja recogiendo patatas, va con ellos.
Los pequeños negocios, los terrenos, las granjas, pasaban de padres a hijos y el pueblo crecía poco a poco sin que nadie se hiciera rico. Cada cual era dueño de su trabajo y sabía que el precio de las cosas estaba relacionado con el trabajo necesario para conseguirlas: un kilo de patatas correspondía al esfuerzo que el agricultor hacía para cultivarlas, a las lluvias o sequías, ... el mecánico estrenaba un traje cuando alguien se compraba un coche y el abogado... bueno del abogado no hablamos.
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