Dueño de tus palabras y esclavo de tus silencios
Dueño de tus palabras y esclavo de tus silencios
Hay una frase célebre que dice "Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras", proverbio que siempre he compartido y que me ha ayudado a mantenerme callado en numerosas ocasiones.Evitar retratarse públicamente en uno u otro sentido define por lo general a las personas prudentes, que viven su vida tranquilamente y dejan a cada cual con su opinión.
Pero cuando de la opinión de la mayoría depende el futuro de todos y cada uno, entonces el silencio, cómplice de la mayoría, puede ser cobarde, negligente y culpable.
No quiero ser esclavo de mi silencio.
Por eso, cuando llevamos largos meses viendo cómo los políticos responsables de decidir nuestro futuro son incapaces de ponerse de acuerdo en soluciones fundamentales para el país, hablo.Cuando aparecen políticos populistas que hacen promesas que no pueden cumplir, cuando los responsables de la nula credibilidad de la clase política española, del derroche de fabulosas cantidades de dinero en proyectos inútiles, de robos, de abusos, de fraudes, siguen apareciendo en listas electorales y ostentando cargos públicos o en empresas vinculadas al poder, escribo.
Cuando veo que mucha gente se deja manipular, rehúsa su responsabilidad de decidir y evita pensar por sí misma aceptando promesas de prosperidad inalcanzables, me enfado y lo digo.
No quiero mantenerme en el silencio cuando se necesitan voces para despertar conciencias.
Quiero ser dueño de mis palabras.
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