Madre solo hay una

Nunca estuve muy de acuerdo con las generalizaciones de ningún tipo, y esta es una de ellas. Hay personas que no tienen ninguna madre y otras que tienen más de una. Unas que nacen de su madre y otras que no.
Las relaciones familiares depende del cariño y responsabilidad más que de los genes, y la fortuna marca arbitrariamente las personas con que te encuentras en la vida desde tus primeros instantes. Cuestión de suerte.
Personalmente, he tenido tres abuelos (y otras tantas abuelas), pero quienes realmente han quedado en mi corazón no han compartido conmigo más ADN que el que la casualidad haya dispuesto poner. Y me considero muy afortunado por haber contado con unas personas cuyo cariño y ejemplo me ayudó a crecer y ha marcado toda mi vida aunque no aparezcan en mi árbol genealógico.
Pero hablamos de madres. Escucho a menudo opiniones generales sobre lo que todas las madres hacen, que todas las madres se preocupan de sus hijos, todas las madres ...
La maternidad que conozco es algo cuyo disfrute no está al alcance de cualquiera, por eso hay personas que no tienen madre aunque compartan toda su cadena genética y otras tienen esa fortuna en segunda instancia, en la repesca, aunque hayan llegado al mundo a miles de kilómetros.
Porque ser madre es mirar a otra persona y ceder, regalar, cuidar, preocuparse... no es algo al alcance de cualquiera porque exige una renuncia total. Ser madre no significa darlo todo, significa dar lo mejor con independencia de otros intereses y en especial del de uno mismo, solo con el del hijo. 
Ser madre es acompañar, aconsejar, insistir ... sin esperar nada más que poder ver los objetivos alcanzados por los hijos incluso cuando no se comparten,  cuando suponen un alejamiento y una separación dolorosa. Incluso cuando no hay ningún reconocimiento del esfuerzo realizado.
Por eso, enhorabuena a todos los que tienen madre, en especial a mis hijos.

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